2018: UN AÑO EN IMÁGENES

2018: UN AÑO EN IMÁGENES

Me encanta escribir este post. Siempre me arranca una sonrisa y me hace recordar los mejores momentos de este año que ya se acaba. Parece mentira lo rápido que han pasado estos doce meses y lo intenso que ha sido poder disfrutar de todo. Hacer este repaso me sirve también de terapia personal y emocional para volver a sentirme afortunada por poder ponerme una zapatillas de running y descubrir tantas cosas bonitas con gente increíble. Estoy agradecida a la vida, al destino por ser tan generoso conmigo y estoy orgullosa de todo lo que estamos creando, todos juntos, alrededor de Corro y Soy Mujer. Y es que este repaso del 2018 en imágenes no es solo un bonito recuerdo, es una manera de rendiros homenaje por estar a mi lado este tiempo… ¿Empezamos?

ENERO

Rodaje en Barcelona con Zurich. Durante dos días grabamos con un equipazo genial la campaña de #MujeresImparables que me ha acompañado este año por distintas ciudades españolas con la Carrera de la Mujer. Dos días increíbles, grabando en distintos lugares de Barcelona, acompañada del gran Jaume Leiva y con la sonrisa siempre bien grande. El 2018 arrancó con fuerza. Barcelona siempre me trata tan bien…

Además volví a Murcia donde disfruté de mi primera media maratón del año. Una carrera que me servía de preparación para los grandes retos de 2018.

FEBRERO

Descubrí de una manera más intensa el apasionante mundo del suelo pélvico. De la mano de las chicas de Corporal Control encontré respuesta a muchas de las preguntas que me hacía sobre molestias que tenía cuando corría: sobre todo la sensación de quemazón en la zona lumbar cuando corría muchos kilómetros. Trabajé mi suelo pélvico a un nivel profesional, conociendo un poco más mi cuerpo y descubriendo como el cuidado de esa zona es fundamental para afrontar con garantías deportes de impacto como el que practicamos habitualmente.

Mención especial al descubrimiento de la “GameBoy vaginal”: una maquinita que te ayuda a ejercitar el suelo pélvico y mejorar el tono gracias a unos divertidos juegos.

MARZO

Sin duda, el mes del año donde más retos importantes tenía. Primer fin de semana corriendo la Media Maratón de Benidorm (donde diluvió y corrí casi 16 kilómetros bajo una lluvia intensa) con un recorrido espectacular y viendo atardecer mientras corres. El fin de semana siguiente corrí la Maratón de Barcelona, debutando en esta distancia en la ciudad condal. Fue mi octava maratón y no me defraudó. Rematé el intenso mes de marzo consiguiendo mi preciada medalla de la Transilicitana, una ultra de 104 kilómetros que se celebra en mi ciudad. El pasado año me retiré y por eso en 2018 necesitaba más que nunca pasar por esa meta ¡fue un mes increíble!

ABRIL

Parecía que marzo iba a ser insuperable pero abril no se quedo atrás. Volví a correr por las calles de mi ciudad con el globo molón en la Media Maratón de Elche acompañando, ayudando y motivando a muchas personas que se unieron a mi grupo ¡gracias por el cariño! Además nació Maldito Running: el proyecto de entrenos de running online enfocados en mejorar la vida de las personas y demostrarles que el deporte puede cambiarlo todo a mejor. Un proyecto junto a mi entrenadora y amiga Bibi del que estamos muy orgullosas. Acabé el mes corriendo la primera Carrera de la Mujer del año en Valencia siendo embajadora de Zurich. Este año cambié el globo por ser liebre con tiempo oficial de carrera y ha sido una auténtica pasada.

MAYO

Si terminé abril corriendo en Valencia, mayo lo empecé corriendo en Madrid rodeada de más de 30.000 mujeres imparables que me hicieron disfrutar de cada zancada en la capital. Un fin de semana increíble en una carrera que ya es de mis favoritas en el calendario del circuito de la Carrera de la Mujer. Pero sin duda abril fue el mes del GRAN RETO: correr mi primera ultra de montaña. Me enfrentaba a los 64 kilómetros con más de 3.000 metros acumulados del reto de Penyagolosa Trails pero me retiré en el kilómetro 42. Una prueba durísima a la que vuelvo en unos meses para quitarme la espinita. El broche de oro a un mes de altos y bajos deportivos y emocionales lo puso la Subida al Hotel Bali en Benidorm. Una carrera diferente: 52 plantas y 924 escalones llenos de intensidad y adrenalina. Reto superado y que repito también en 2019.

JUNIO

Después de seis meses de retos y de kilómetros decidí descansar un poco, correr con amigos y empezar el verano con fuerza. Repasando las fotos de este año 2018 me di cuenta que en junio si había hecho algo importante: me mostré tal como era en Instagram. Sin camiseta, en top y enseñando barriga. Algo impensable en mi. Pero lo hice al terminar un entrenamiento con amigos donde aprovechamos para darnos un chapuzón en el mar. Jamás pensé que seria capaz de subir una foto así y fue algo de lo que me siento orgullosa. Debemos mostrarnos como somos aunque a veces nos cueste más de la cuenta por todos los fantasmas que nos acompañan…

JULIO

Julio vino con un trail bajo el brazo. Una carrera que tenía en mente desde hacia tiempo pero que nunca había podido hacer: la carrera de las ermitas de Ibi. Una carrera de montaña nocturna algo que a mi ya me impone bastante como sabéis. A pesar del calor, de algún tramo técnico y de volver a correr con frontal después de meses sin hacerlo, la carrera no defraudó. Apuntada en el calendario. Un nuevo reto desbloqueado de mi lista de “cosas pendientes de hacer”.

AGOSTO

Diría que es el mes de las vacaciones oficiales pero no. Es el mes del reto del robot molón, una acción que lancé a través de mi cuenta de Instagram y que fue increíble. La marca de robots de limpieza Ecovacs presentaba en Berlín su nuevo robot y para darlo a conocer lanzó una campaña en cuatro países (España, Francia, Reino Unido y Alemania) con el objetivo de que los runners sumaremos kilómetros y entre todos completar la distancia que separaba la ciudad de Dusseldorf de Berlín: 529 kilómetros. Yo lideraba el equipo de España y si ganábamos conseguiría sortear entre mis seguidores uno de los robots de limpieza de la marca ¡fue apasionante! Durante tres semanas nos volcamos sumando kilómetros y finalmente quedamos primeros con 7.742 kilómetros acumulados (casi 200 corredores se unieron a mi reto durante los 15 días que duró la acción). Esto sirvió de excusa perfecta para sumar kilómetros todo ese mes y vencer la pereza y el calor. Incluso en Tokio, donde me fui de vacaciones y aproveché para conocer la ciudad a golpe de zapatilla ¡un mes increíble!

SEPTIEMBRE

Vuelta a la rutina y a los entrenos de una manera más programada. Y para empezar a entrenar lo mejor fue subir al Puig Campana a primeros de mes. En mente: el maratón de Valencia a final de año y septiembre fue el mes de empezar con el planning oficial de maratón. Además, estuve en Madrid con Zurich grabando el proyecto “Prepárate para la vida” junto con expertos en psicología infantil y coach motivacional con el objetivo de realizar un proyecto pensado para jóvenes entre 14 y 16 años para que tengas las herramientas necesarias para saber desenvolverse en distintos hábitos sociales y sobre todo que tengan las herramientas necesarias para conseguir el proyecto personal de futuro que quieran. Me encantó la experiencia y estoy deseando ver las primera acciones del proyecta que empieza a implantarse en los centros escolares de la Comunidad de Madrid en enero.

OCTUBRE

Mes intenso. Vuelta al circuito de la Carrera de la Mujer y entre medias la Vara Trail, una carrera de montaña que me servía de preparación para el maratón de Valencia. Primero corrí en Sevilla y me encantó. El año pasado cancelaron la carrera en el último momento y no corrimos de manera oficial así que este año había muchas ganas de correr por Sevilla. No defraudó la carrera, no el circuito ni las mujeres valientes que corriendo conmigo ese día. Sevilla se vuelca con nosotras.

El fin de semana siguiente tocaba ponerse el dorsal de montaña para afrontar los 23 kilómetros de puro monte de la Vara Trail. La carrera empezó mal (nos perdimos por la falta de señalización) y llovía con intensidad además del frio y el viento. Al bajar de la cima más alta me golpeé la rodilla contra una roca y tuve que retirarme por el dolor. Finalmente solo pude completar 16 kilómetros.

Para no perder el ritmo, el siguiente fin de semana mis zapatillas recorrieron las calles de Zaragoza con la Carrera de la Mujer. Fue mi primera vez allí y me enamoré de Zaragoza, de sus calles, del ambiente, del circuito y de las tantísimas mujeres que me dieron tanto cariño. Nunca olvidaré esta carrera ¡gracias!

Para rematar el último fin de semana de octubre: Trail Solidario de Alcoy por equipos. Un total de 28 kilómetros acompañada de amigos con una sensaciones geniales que me hicieron quitarme el mal sabor de boca que me había dejado semanas atrás la carrera en la que me retiré ¡misión cumplida!

NOVIEMBRE

El circuito de la Carrera de la Mujer 2018 llega a su fin en Barcelona. Cada vez más enamorada de la ciudad condal y es que cada vez que voy me traigo las pilas cargadas y las sensación de querer quedarme un poquito más. Volví a ser liebre oficial en carrera y pude desvitualizar a muchísimas chicas que me siguen en redes sociales. Un circuito especial, descubriendo Barcelona y con ganas de volver a correr por sus calles.

DICIEMBRE

Por fin llegó el mes del gran reto: Maratón de Valencia. Fue mi noveno maratón pero el primero en muchas cuestiones que nunca antes me habían pasado. El nivel de trabajo, el estrés, los viajes, etc. me llevaron a tener altibajos en los meses fuertes de entrenamiento y sabía que me enfrentaba a los 42 kilómetros menos preparada de lo que debería. Pero aún así me puse en la línea de salida. Valencia es una gran ciudad con un gran maratón y aunque sufrí mucho en carrera pude conseguir mi ansiada medalla. Corrí con mi amiga Maite y gracias a ella y su ayuda pude llegar a meta. Pienso en las veces que dudé en hacer o no el maratón pero ahora creo que ha sido el mejor cierre de año que pude tener.

Gracias a todos por formar parte de esta aventura. Este año que ya dejamos atrás nos debe servir para mejorar, para aprender de los errores y para disfrutar de los aciertos. Nada pasa en balde y debemos sentirnos afortunados por ser, estar y vivir con intensidad nuestra vida. La mía hace años cambió gracias al deporte y a día de hoy sigo pensado que el running es el camino perfecto para volver a descubrirte , para volver a sentir y para demostrarte, una vez más, que podemos hacer todo lo que queramos. Feliz 2019.

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