BENIDORM TAMBIÉN ES RUNNING

BENIDORM TAMBIÉN ES RUNNING

Si pensamos en Benidorm automáticamente nuestra cabeza lo asocia en sol, playa y guiris. Una relación de ideas establecidas, asentadas en nuestra cultura y que aunque son ciertas se alejan de la realidad que a día de hoy vive esta polivalente ciudad. Y por eso anoté su media maratón en mi calendario runner en un mes de marzo que no podía empezar mejor y que los 21 kilómetros por Benidorm me iban a venir genial de rodaje para afrontar el Maratón de Barcelona de este fin de semana y la ultra de 100 kilómetros de la siguiente semana.

Y aunque prometo video con todo lo que viví allí el fin de semana (os dejo mi canal de YouTube por si queréis suscribiros) en este post repasaré la carrera por si os animáis para el próximo año en el que ya hay fecha: 2 de marzo de 2019. Lo primero que destacaría es su cambio de fecha y horario. Ha pasado de noviembre a marzo y de celebrarse domingo por la mañana a sábado por la tarde/noche y creo que ha sido un acierto absoluto. Ver anochecer mientras correr y terminar rodeado de luces intensas ha sido una gran experiencia. Una buena carrera para disfrutar del running.

El sábado a primera hora de la tarde intervine en una charla en el marco de la feria del corredor junto con Juanan y Rubén del Club de Atletismo de Benidorm para alentar a los corredores, dar trucos, motivar…Tras esto, a las 18:30 horas se daba la salida junto a la zona del ayuntamiento y el cielo amenaza lluvia intensa. Y así fue. Recuerdo empaparme en los primeros kilómetros pero no me importó mucho ya que las sensaciones y el ambiente estaban siendo muy buenos. Mi objetivo era acabar bien, sumar en mis piernas y terminar con buenas sensaciones para llegar fuerte, con ganas de más a las próximas semanas. Los primeros kilómetros se pasaron demasiado rápido: gente animado y el paseo emblemático junto al mar ¡me encantó! Mitad de carrera y seguía lloviendo. Los que corrían los 10K se desvían a meta y yo sigo de camino hacia la playa de Poniente pasando primero por todo el centro de Benidorm, con las calles a tope de personas animando a pesar de la que caía.

Mi objetivo en la segunda mitad de carrera era aguantar el ritmo y sobre todo que no me alcanzara el globo de las 2 horas. Y lo conseguí. Después de la subida más pronunciada que me llevó al kilómetro 13 llegué de nuevo a la tranquilidad de correr cerca del mar y de ahí regresamos de nuevo a la zona centro que ahora sí estaba hasta la bandera. Batukada, equipo de luces y sonido que te animaba el paso por el kilómetro 17 y vuelta de nuevo a la zona de la playa de Levante. Últimos kilómetros donde me encuentro muy bien, había dejado de llover, no hacia aire y decido apretar. Mis piernas me acompañan y encaro con ganas la avenida final. La última recta, el último kilómetro hasta meta. No podía ser, contra todos mis pronósticos (mis fantasmas) había sido una carrera amena, con un recorrido favorable para mis piernas y entonces comprendí que había disfrutado mucho durante 21 kilómetros.

Llegada a meta espectacular y medalla al cuello que me hacía finisher de los 21k de Benidorm. Creo que, mirándolo con perspectiva, la lluvia solo fue un aviso para aquellos que como he dicho al principio piensan en sol y playa cuando imaginan esta ciudad. Un aviso para darnos cuenta que hay mucho más, que no hay que dar nada por sentado y que el running nunca dejará de sorprendernos. Ni Benidorm tampoco.

Eso sí, tengo la excusa perfecta para volver a Benidorm el próximo año: me quede con las ganas de ver atardecer en todo su esplendor. Pero aún así para mi sí brilló el sol…

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